miércoles, 22 de febrero de 2012

Repiques de bombos y platillos en Palermo

"Hasta que las manos sangren" rezaba el parche del bombo, mientras en éxtasis callejero, su ejecutor parecía hacer caso omiso a la definición. El sábado las calles de Palermo brillaron de lentejuelas y purpurina, danzaron al ritmo de la música murguera y festejaron con toda felicidad el inicio de la fiesta de la calle: el Carnaval Porteño.
En su segundo año consecutivo, desde la recuperación de los feriados de carnaval, revalorizados como un derecho por la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner, se celebró uno de los encuentros populares mas simbólicos de los barrios, pero sobre todo, se celebró una lucha diaria que es de todos: la recuperación del espacio público.
Así, compañeros de La Cámpora Palermo junto a los vecinos se unieron a la mística adoquinada y percutida desplegada por la murga “Atrevidos por Costumbre”, que como viene haciendo hace varios años, le pone vida y color a esta fecha que honra la expresión de la cultura en la participación y la alegría.
El punto de partida, la intersección entre las calles Darwin y Gorriti, estuvo colmado de expectativas en los momentos previos a que comenzara la procesión de las murgas, la de Palermo y de otros barrios vecinos; la noche pronosticaba lluvia, pero ninguno de los presentes estuvo dispuesto a bajar los brazos por las condiciones climáticas.
Las primeras estrellas en el cielo fueron el puntapié para que los repiques de bombos y platillos, los saltos, las volteretas y la alegría del ambiente, dieran salida a “Los Relegados” de Belgrano, quienes se fueron haciendo paso por las calles ante los vecinos que esperaban, los que se acercaban y aquellos que observaban desde las puertas de su casa.
Mientras la alegría invadía las esquinas, fue el turno de “Los Incomparables” de Bajo Nuñez y le siguieron los “Auténticos Rayados” de Lugano. Ya las palmas se alzaban al aire acompañando las canciones y el ritmo repetitivo y embriagador que contagiaba sus compases en los cuerpos.
Antes del cierre, desplegaron toda su energía “Los Calaveras” de Constitución y “Los Desacatados”, quienes le dieron paso, en un final a todo trapo, al disfrute de “Atrevidos por costumbre”, la murga característica del barrio.
Acordes a la celebración, los compañeros de Palermo acompañaron embanderados en sus remeras de La Cámpora, dejando a un lado la timidez y vergüenza, bailaron y alentaron la columna de la murga; los corazones vibraron al mismo tono.
En las calles de Palermo el humo de festines vernáculos cubrió el festejo de todos. La luna le chamuyó piropos a las nubes de tormenta y las estrellas se ratearon para jugar con las chispas que revoloteaban alrededor del chulengo. Esa postal en movimiento de nuestro barrio y su alianza con el Rey Momo, en la que todos fueron del festejo, es la confirmación de que la murga no es la que brinda el espectáculo, el espectáculo lo hace el pueblo: se refleja en su sonrisa, en las palmas, en la presencia.
El barrio fue una fiesta de todos, las calles vibraron, las calles volvieron a ser de sus dueños, volvieron a ser nuestras: disculpen las molestias, así se festeja una revolución.





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